Este aspecto, afecta
principalmente a los trabajadores de oficina, que en la actualidad
ya superan en número, con clara tendencia al alza, a los
operarios de fabricación. Se trata de un colectivo expuesto
a unas condiciones de trabajo que pueden ser perjudiciales y han
de controlarse ergonómica, estética y ambientalmente.
La tendencia a diseñar oficinas abiertas o panorámicas,
las mejoras en aislamiento a los ruidos procedentes del exterior,
la instalación de moquetas y falsos techos absorbentes acústicos,
han provocado, paradójicamente, la aparición de ruidos
que estaban enmascarados por niveles sonoros de fondo mas elevados.
Una diferencia de 5 dB entre el ruido de fondo y un sonido emergente,
se detecta fácilmente, provoca una pérdida de concentración
que obliga a realizar esfuerzos suplementarios, lo que se traduce
en mayor agotamiento mental durante la jornada de trabajo, aumenta
el estrés y la pérdida de rendimiento.
Mediciones sonoras realizadas en una oficina ver figura 1, en la
que se representan en un espectro temporal las variaciones en decibelios
que se producen en un espacio de tiempo, presentan una gran divergencia.
Esto se debe a intrusiones acústicas consecuencia de la actividad
normal: conversaciones, teléfonos, fotocopiadora, pasos,
tecleo de ordenador, etc. Se trata de niveles sonoros que varían
de 44 a 59 dB(A) con un nivel equivalente de 52 dB(A), estos valores
que se consideran totalmente aceptables en higiene del trabajo,
presentan los problemas de emergencia sonora citada anteriormente.
En el gráfico, se indican el nivel equivalente Leq
y los valores estadísticos L95 y L5
que corresponden al nivel por encima del cual están respectivamente
el 95 % y el 5 % de las mediciones.
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Llamaremos
pérdida dinámica Incremento L a la diferencia
entre los
valores estadísticos L95 y L5
Incremento L=L5-L95[dB(A)]
Si en unos ejes de coordenadas situamos Incremento L
en abcisas
y los niveles equivalentes Leq en ordenadas,
podemos entonces,
representar un "paisaje sonoro" de nivel y dinámica.
Observando la figura 2, se confirma que la zona de confort
se sitúa
con un nivel equivalente entre 25 y 45 dB(A) y una pérdida
dinámica
lo mas baja posible siendo deseable no superar los 8 dB(A).
Un puesto de trabajo con un nivel de presión sonora
equivalente de 60 dB(A), se trata mediante cerramientos parciales,
llegando a mejorar de 10 a 20 dB pero aumentando las perdidas
dinámicas por efecto de los sonidos emergentes. Para
restablecer y mejorar dichas perdidas se utiliza un sonido
enmascarador SCAMP que corrige
el ruido de fondo y aunque puede incrementar algo el nivel
equivalente situara el paisaje sonoro en una zona de mayor
confort.
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Estas operaciones se
presentan en la figura 2 como un paso de 1a2, tratamiento acústico,
y de 2a3, enmascaramiento. El sonido enmascarador SCAMP
debe estar expresamente diseñado tanto en frecuencia como
en nivel para cumplir con el objetivo propuesto, debe ser prácticamente
imperceptible y no ha de contener información, no es música
ni ruido de ventilación.
Esta combinación de cerramiento parcial (apantallamiento)
y sistema de enmascaramiento,
devuelve al puesto de trabajo una esfera individual que mejora la
concentración y la confidencialidad perdida en la oficina
abierta, con lo que se recupera intimidad y disminuye el estrés.
Aplicado un tratamiento de esta combinación a la oficina
de la figura 3, el espectro temporal se
modifica con un recorte importante de la dinámica y un ligero
aumento del nivel equivalente 1 dB(A).
En la figura 3(B) aparece la línea LA,E
que corresponde al efecto pantalla y enmascaramiento, apreciandose
los cambios comentados.
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